Malvivir para vivir

Malvivir para vivir

En su libro Diario de un nómada el escritor que viaja en moto, Miquel Silvestre, dice que dejó su plaza como registrador de la propiedad (una de las oposiciones más difíciles a las que puede enfrentarse alguien hoy día, fue número uno de su promoción tras seis años de estudios sin descanso), para dedicarse a escribir y viajar. Según dice eligió «malvivir para vivir«.

Dejó una excelente plaza con trabajo asegurado de por vida por perseguir un sueño y vivir una pasión, ser escritor y viajar en moto. Cosa que ha conseguido publicando sus documentales en RTVE.

Las personas solemos tener la tendencia a pensar que vamos a vivir para siempre, que todas las cosas van a permanecer inmutables por tiempo indefinido, que siempre seremos los mismos. Tengo malas noticias al respecto.

Nada permanece y nada es para siempre. La vida se nos va en un suspiro, no nos damos cuenta y nos plantamos en casi los 50 como si nuestra juventud hubiese tenido lugar ayer, pero en realidad ha pasado más de un cuarto de siglo de ese momento. Te paras, das un vistazo atrás, a la vida, al camino recorrido, repasas lo vivido ¿has llegado hasta donde querías llegar? Yo no.

Tomar la decisión de cambiar de vida, de abandonar de verdad «la zona de confort» es un punto al que se llega tras un proceso de vida. Dejarlo todo es una toma de medidas radical pero ¿qué pensaría nuestro yo futuro de 65 o 70 años si al mirar atrás tan solo viese una vida de rutina y trabajo? ¿dónde están esos viajes con los que soñaba? ¿por qué no lo hicimos? Todo ha pasado tan rápido que no nos hemos dado cuenta que de verdad la vida es aquello que pasa mientras hacemos planes.

Hay quien nos dice que es una locura. Dejar el trabajo, dejar el confort de una casa, una ducha caliente todos los días, un entorno controlado y sin sobresaltos… ¡¿Para vivir en una furgoneta con apenas tres metros cuadrados de espacio?! ¡¿Estamos locos?!

¿Es una equivocación? ¿Un error? Puede, es posible. Pero es nuestro error, nuestra equivocación. Si no tenemos razón prefiero que nuestros yos del futuro no se lamenten de no haberlo intentado, que de haber soñado con ello sin intentar alcanzarlo.

La vida de hoy está diseñada para seguir un camino más o menos marcado, ya sabes, crecer y estudiar, lograr un trabajo decente (cada día más complicado), tener una pareja que nos quiera y nos comprenda ¡Y que sea mutuo!, tener descendencia, iniciar en ellos el mismo ciclo que vivimos nosotros, verlos crecer mientras nosotros comenzamos a sufrir los efectos de la «obsolescencia programada humana», legamos nuestros logros a aquellos que nos suceden… y dejamos esta vida tan solos como vinimos.

Si sientes que ese ciclo no es el destinado a regir tu vida, si notas que eres un extraño entre un montón de gente, si te parece que vives una vida irreal… ¿En serio crees que no vale la pena intentar romper ese círculo?

Queremos ver en persona lo que hemos visto tantas veces por los ojos de otros, pero las necesidades del entorno y ritmo de vida actual nos lleva tomar una decisión: seguimos trabajando y viviendo, sin opción a poder ver cualquier país o cultura durante no más de 15 días al año o bien trabajamos mientras viajamos viendo el mundo y conociendo otras personas y culturas, aunque eso signifique que nos arriesgamos a darnos el tortazo más grande de nuestras vidas.

Sí, vamos la elegir la segunda opción. Elegimos malvivir para vivir.

¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?

10 comentarios en “Malvivir para vivir”

  1. seguir suicidandome lentamente inmerso en esa rutina repleta de repetición, haciendome la pirula constantemente, con la mirada de espaldas a mi mismo para olvidar el vacío que arrastro por dentro. Y es que el miedo es un mal compañero y abandonar mi trabajo, mi familia, mi cómodo apartamento…mi biker vintage…mis juguetes digitales q apenas se hacer funcionar…mis clases de yoga…de pilates…mis espectáculos de danza o teatro…mi alimentación especialmente cuidada y asi un largo etcetera de medicinas q no acaban curarte por dentro pero prescindir de ellas es como lanzarse al vacío mas absoluto. Medicinas q son parches como antidepresivos… un tupido velo q consiguen q uno pasee por esta vida con algo de ausencia de angustia y el dolor silenciado. Tendré q romper el circulo…n’est pas?

    • Hola de nuevo.

      Se puede romper el miedo, se puede hacer… pero hay que querer, y ahí es donde casi todos fallamos.

      Veamos hasta dónde lleva la madriguera de conejos.

      Javier

  2. Pues gracias por la cita y por haber leído el libro Diario de un Nómada. Si os ha animado aunque sea un solo gramo más para dar el paso, me alegro. Todo el que se lanza al gran viaje regresa mejor y consigue mejor posición de la que tenia cuando salió. Os tuiteo el post, by the way

    • Miquel, gracias por pasarte y por tus vídeos.

      Algo de culpa tienes en la aventura que vamos a iniciar en menos de 3 meses.

      ¿Nos vemos por ahí?

      Un abrazo.

      Cristina y Javier

  3. Hola soy Andrés y estoy en la fase de dejarlo todo menos mi hijo y mal vivir me falta dar el paso la vida se va y no has hecho. Nada .Ya contaré como me va ¡A ver cuando salto!

    • Juan Andrés, bienvenido a este mundo de locos soñadores.

      Aunque no tengo hijos sí tengo 48 años y creo entender bien de lo que hablas… no te arrepientas cuando ya no tenga solución, salta.

      Nos vemos por ahí amigo, un abrazo.

      Javier

  4. Pues nada Javier, tal y como te comenté, me he puesto manos a la obra para dar a conocer a través de Twitter (mi canal favorito en las RRSS) vuestro proyecto. No sé que aceptación tendrá, ya se verá, pero lo que tengo seguro es que es algo que merece la pena que nos lo vayáis contando y lo vayamos viviendo con vosotros.

    Un abrazo.

    • Hola Eugenio.

      Muchas gracias, cualquier ayuda es bienvenida, sobre todo ahora que estamos comenzando.

      Repito, gracias.

      Javier

  5. Prefiero vivir 12 meses en lugar de un mes y 11 trabajando, la mayoría de las personas viven para trabajar para pagarse el capricho de ese año sin darse cuenta de todo el tiempo y esfuerzo que han malgastado en conseguirlo y ahora que lo tienes te olvidas de ese capricho y te buscas otro?… el verdadero capricho es vivir día a día como si fuese el último, prefiero malvivir!!!

    • Estamos quizás un poco «anestesiados» emocional y socialmente, hemos olvidado que no vamos a vivir para siempre, que esto tiene un tiempo definido y puede concluir en cualquier momento.

      ¿Nos vemos por ahí? 😉

Responder a Juan Andrés Aranda Vázquez Cancelar respuesta