Coronavirus, no creerás lo que pasó

Clickbait, perdón, no lo había hecho nunca y me apetecía. Lo siento mucho, m’equivocao, no volverá a ocurrir. Aunque la cosa tiene tela y no es tanto un título para captar tu atención como pueda parecer, ya lo verás.

Como ya sabéis estamos “atrapados” en Croacia por esta pandemia mundial que ha cambiado el panorama viajero más de lo que nos gustaría. Te cuento nuestra situación y qué vamos a hacer, bueno, al menos lo vamos a intentar.

Los números oficiales de SARS-CoV-2 en Croacia

Me gustaría recalcar una palabra, oficiales. No entro ni salgo en politiqueos porque es un apartado que no me interesa en lo más absoluto. Aclarado esto vamos con las cifras:

Datos oficiales del coronavirus a 23 de abril de 2020 en Croacia

Contagiados: 1.918 personas
Curados: 883 personas
Fallecidos: 50 personas

Como puedes ver aquí la incidencia, al menos con los números oficiales que publica el gobierno croata en su web oficial sobre la enfermedad, es bajísima en comparación -por desgracia- con los de España u otros países más afectados.

La progresión de los contagios es muy lenta y los fallecidos muy pocos. En la zona donde nos encontramos no está prohibido salir a pasear, no hay balconazis ni policías de balcón. Pero hay aprensión.

Vivir en furgoneta en un mundo contagiado

No voy a decir que es imposible, pero sí muy complicado, os cuento. El pasado día 31 de marzo el alquiler de nuestro pequeño apartamento vencía y debíamos abandonarlo. Y a ello nos disponíamos cuando unos días antes de la fecha límite nuestra casera nos dice que nos quedemos unos días más.

Se empeñó en ello y nos dijo que sería sin coste así que al final accedimos. Nuestra estancia se alargaba entonces hasta el día 6 de abril, fecha en la que recogimos nuestras cosas y, tras una ducha de despedida, nos lanzamos a la aventura de nuevo.

Habíamos elegido un sitio donde aparcar y seguir pasando estos días extraños. La mañana era soleada pero no calurosa y bajo unos pinos, en una vía apartada del centro del pueblo nos instalamos.

La gente que pasaba nos miraba pero miraba sobre todo nuestra matricula, y lo que ya estáis imaginando sucedió, más de una persona llamó a la Policía, aunque no lo supimos hasta el día siguiente.

Sobre las 9 y media de la mañana pican a la puerta de la furgoneta, es una patrulla con dos agentes, el más joven habla inglés y nos podemos entender. Me explica que han recibido algunas llamadas alertando de nuestra presencia, que debemos ir a otro sitio y no estar tan a la vista.

El agente, amable en todo momento -su jefe un poco más tosco-, nos invita a regresar a España, a emitir los certificados pertinentes que nos permitan atravesar Eslovenia, Italia y Francia para poder llegar a España.

Le explico -tendríais que ver su cara- que nuestra casa es la furgoneta y que no tenemos más hogar que ese. Nos pide nuestro DNI y pregunta desde cuándo estamos en Croacia, le explico que desde el 8 de enero. Anotados nuestros nombres y DNI’s se marchan pero nos dicen que no podemos quedarnos ahí.

Esto va a ser una tónica para todos los viajeros motorizados que teníamos “fichados” en otras partes y pueblos cercanos, todos van desapareciendo, imagino que invitados como nosotros a regresar a nuestros países de origen. Estábamos solos.

¿Qué hacemos ahora?

Todo comenzaba a complicarse, no te dicen a malas que te vayas pero no les agrada que andes por ahí dando vueltas. Pasamos por el ayuntamiento porque nos los pidieron desde el 113 -el número de emergencias de aquí, al que llamamos por indicación de la Policía- y pasaron de nosotros olímpicamente.

Los lavabos -con ducha- de la marina habían sido cerrados y quedábamos relegados al uso de los que hay en el cementerio que estaban abiertos, eso sí, nada de duchas. Obvio.

Sabíamos que andar cambiando de sitio iba a provocar el mosqueo de las autoridades y eso es lo último que nos interesaba, así que hablé por WhatsApp con nuestra casera para preguntarle si el apartamento estaba libre y nos dice que sí y que regresemos cuando queramos. La mensualidad nos sale a 170€ al cambio (1.300kn) e incluye agua caliente, electricidad y una conexión de fibra óptica de 50MB que funciona de lujo.

Tan solo habíamos podido pasar una noche en La Vane.

¿Se puede viajar por Croacia o países fronterizos?

No. Es imposible. No tan solo por el estigma de viajar con matricula de España, cuyas noticias aquí pintan el país como un holocausto pandémico, sino porque la Policía está patrullando continuamente por todas partes y tienes muy pocas garantías de éxito en el intento.

Mientras escribo estas líneas países como Eslovaquia o Hungría, entre otros, tienen prohibida la entrada y tránsito de ciudadanos españoles en el país.

Los desplazamientos interurbanos han estado regulados por la Policía hasta el pasado 19 de abril en que se desmontaron los controles y ya podemos llegar de nuevo a Zadar, a apenas 4 kilómetros de aquí.

Por otra parte los medios de transporte públicos están suspendidos. Desde el 19 de marzo al 19 de abril no ha habido vuelos -bueno, alguno con cuentagotas de Croatia Airlines- en los aeropuertos, salvo excepciones en el de Zagreb. El aeropuerto de Zadar está cerrado todavía.

Viajar no solo no es recomendable, simplemente es imposible, salvo para desplazamientos justificados o para ciudadanos extranjeros que regresen a sus países de origen.

Las tres opciones

Escribo este artículo el jueves 23 de abril de 2020 desde el apartamento al que regresamos y en el que llevamos desde el 10 de enero. Durante estas dos semanas hemos estado sopesando la situación y las posibles opciones que creemos tenemos:

Vender la furgoneta y regresar

Descartada, aunque vimos pros y contras de esta posibilidad. Preguntando supimos de varios portales de venta de vehículos al estilo Milanuncios, Coches.net, Vibbo, etc., pero nos encontramos con varios impedimentos:

  • Para poner un anuncio, aunque sea gratuito, debes identificarte con tu OIB que es como el DNI en España. Sin OIB no hay anuncio que valga.
  • Al vender un vehículo con matricula extranjera el comprador tendrá que pasar la ITV croata y matricular topándose con un problema: las tasas medioambientales. Aquí se paga una burrada por tener un vehículo como nuestra Vanette por culpa de sus emisiones.

Ya entendemos la razón por la que hay tan pocos cacharros viejos. Los impuestos por cambio de titularidad son muy altos.

Como he dicho al principio, descartada la opción.

Regresar rodando a España

Esto representa atravesar 3 países: Eslovenia, Italia y Francia. Bueno, y salir de Croacia. Preguntamos a la embajada y esto es lo que nos dicen:

  • Croacia: Certificado que justifique el desplazamiento por si damos con un control de carreteras.
  • Eslovenia: Certificado conforme regresas a tu país. Debes atravesar el país en un solo día, no puedes pernoctar. El tránsito debe realizarse únicamente por autopista comprando la viñeta -una pegatina que te permite circular por la misma- y debes entrar con el depósito de combustible lleno.
  • Italia: Certificado conforme regresas a tu país. Se permite la pernocta pero sin salir del vehículo.
  • Francia: Certificado conforme regresas a tu país. Debes entrar en el país con el depósito lleno porque solo hay algunas gasolineras abiertas y los puntos de reportaje se espacian.

Pues sí. Cuatro certificados. La embajada te envía los enlaces de descarga de cada uno, los tienes que rellenar e imprimir y tenerlos listos para cuando te sean solicitados por las autoridades correspondientes.

Y luego está la cuestión legal en España. La Vane tiene la ITV caducada y me juego lo que queráis a que cualquier sistema de lectura de matrículas me mete en un lío. Amén de que si por lo que sea tienes un accidente el seguro se va a desentender y, por último, el Permiso de Circulación es válido solamente con la ITV en vigor.

Demasiados problemas. Descartada la opción también.

Dejar la furgoneta en Croacia

El inconveniente principal de esta opción es encontrar un sitio seguro y que no sea demasiado caro donde La Vane descanse unos meses hasta que todo este embrollo se encarrile, que no solucione, y sea más fácil seguir ruta.


Tras molestar a todo el que se puso a tiro por todas partes, un croata afincado en Marbella me contacta por Facebook y hablamos, hace unas gestiones y me presenta a la dueña de una explotación agrícola cercana a Zadar que no solo me ofrece un sitio seguro para la furgoneta sino que, además, se niega cobrarme nada por ello. Mil gracias a Mario y a Sandra por su generosidad.

Llegados a este punto habrás adivinado que esta es la opción más razonable. Dejar aquí nuestra casa con ruedas y regresar a España durante unos meses, o un año, hasta que las cosas se normalicen.

Ahora toca encontrar vuelos y llegar a Zagreb en transporte público. Otra aventura.

Cuidado con los viajes contratados por Internet

Ojo, ojito, ojete. Si estáis en el extranjero e intentáis regresar a casa es más que recomendable consultar antes con la embajada para que os informen de la situación.

Como os contaba hemos decidido dejar aquí la furgoneta, y estamos en el momento de encontrar la forma de regresar a España en avión, y ahí quiero hacer hincapié. Cuidado, si os encontráis en la misma situación, con lo que contratáis.

Nuestra economía no es todo lo boyante que nos gustaría así que nos sumergimos en la odisea de buscar vuelos con destino a España a precio razonable. Y ahí es donde hay que tener cuidado.

Y no lo digo por que te vayan a engañar, lo digo porque muchos sitios parecen no tener en cuenta la situación de pandemia que sufrimos -o no estar informados- y te ofrece combinaciones de transporte que no es posible realizar. Fijaos en lo que sigue.

En una de esas webs nos aparece una propuesta muy atractiva por precio pero un infierno que requiere tomar dos autobuses y un avión. Con tránsito por dos países fronterizos, os pongo una captura del mismo.

Itinerario propuesto por una conocida página de viajes.

Pues bien, nada de lo que aparece en ese itinerario es posible hacerlo. Empezando por la ausencia de autobuses interurbanos en Croacia y pasando por cosas sin importancia como que Eslovaquia y Hungría no permiten la entrada de ciudadanos españoles en sus territorios.

Lo que hicimos, al no verlo muy claro nosotros tampoco, fue enviar esa misma captura a la embajada y directamente me llamaron al móvil para decirme que ni se me ocurriese contratar nada porque es imposible realizar esos desplazamientos.

Qué planes tenemos en España

Si todo va como esperamos durante el mes de mayo, en algún momento, volaremos a España. No sabemos aún cuándo pero ya vamos viendo el desenlace a toda esta historia más cercano.

Lo cierto es que una vez allí tenemos pensado hacer algo que teníamos en mente desde hace años y que se pospuso al lanzarnos a la carretera. Obviamente será una aventura en terreno patrio y durará, calculamos, entre 6 y 8 meses.

Todavía nos falta perfilar cosas, aunque tenemos muy claro que sí lo vamos a hacer y que tras unas pocas semanas organizándolo después de llegar, nos lanzaremos a ello. A ver si en el próximo artículo os lo puedo contar.

Nómadas ¿Os encontráis en la misma situación? ¿Cómo vais a intentar regresar a casa? Contádnoslo en los comentarios que nos queremos enterar.

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