De Logroño a Bilbao

Nuestro paso por Logroño fue discreto, pernoctamos en el Paseo de las Norias donde nos llamó la atención un camión vivienda con matricula australiana donde viajaba una familia, cinco miembros, los niños eran pequeños y no paraban de liarla a todas horas.

Pasamos allí dos días y seguimos camino. Parada en Estella para estirar las piernas y recordar un amor adolescente, de cuando hacías amigos por carta, que vivía allí y del que no supe nada tras perder el contacto.

Logroño

Como digo nuestro paso por la capital de La Rioja fue bastante breve, pero intenso. Como siempre nos lanzamos, enmochilados, a callejear por la ciudad. Es principios de junio y la temperatura es más que agradable.

Foto de la Concatedral de Santa María de la Redonda en Logroño
Concatedral de Santa María de la Redonda en Logroño, La Rioja.

El casco antiguo es siempre nuestro objetivo y en esta ocasión no va a ser menos y así caminando por sus calles antiguas llegamos hasta la Iglesia de San Bartolomé, y su impresionante entrada.

Foto de la Plaza del Mercado en Logroño
Plaza del Mercado en Logroño, La Rioja.

Así llegamos a la Plaza del Mercado y descubrimos la impresionante Concatedral de Santa María de la Redonda, en pleno centro histórico de la ciudad. Rodamos la muralla del Revellín y el Puente de Piedra. El Teatro Bretón de los Herreros nos cierra el espectáculo visual y la falta de luz nos avisa que es hora de regresar al hogar.

Nuestros vecinos australianos ya están, por suerte, dormidos cuando llegamos así que podemos preparar la cena en paz, asearnos y meternos en el saco a dormir.

Villava y Pamplona

La idea de buscar sitio en Pamplona no nos emocionaba mucho así que al final decidimos aparcar junto a un parque en la cercana Villava. Tomando uno de los caminos que partían del mismo se llegaba a la ciudad sin problema alguno.

Estar aparcado durante días en un mismo sitio hace que la gente te vaya conociendo y saludando. Una de las tardes se nos acercó un chico joven y muy delgado, se presenta -se llama Ergoitz- y nos ofrece la ducha de su casa. Imagino que entró en la web -entonces la furgoneta iba rotulada- y vio lo que estábamos haciendo. Un par de días después volvió a insistir y finalmente aceptamos.

También recuerdo a un hombre muy campechano que cada vez que nos veía decía que nos iba a robar la furgoneta, tuvo una Vanette hace muchos años y tenía buenos recuerdos con ella. Una de las mañanas llegó a decirme más o menos en serio que nos la compraba, como a todos le pregunté ¿Y dónde vamos a vivir nosotros?

Villava

Es un pueblo pequeño, como a nosotros nos gustan. La ruta francesa del Camino de Santiago -Roncesvalles está a tiro piedra- pasa por allí así que nos acercamos hasta la zona del río Ulzama donde se encuentra en albergue de peregrinos.

También dimos un paseo hasta la sencilla Iglesia de San Andrés y la de Nuestra Señora del Rosario. La primera la pudimos visitar y la segunda estaba cerrada en todas las ocasiones en las que nos acercamos. Quizás en otra ocasión.

El Rollo, una columna toscana que data del siglo XV -más o menos, no está claro- fue también objeto de nuestras miradas. Aprovechamos el día y nos acercamos -ya que estamos- a ver la portada de la Casa Motza.

Una de las cosas que más nos gustaron fue El Batán y el paseo fluvial del río Arga, por el que se llega -tras andar unos 4 kilómetros- a la capital de la provincia, Pamplona.

Pamplona

Pamplona nos encantó. La única pena es el vandalismo callejero. Todas las placas con información turística de lugares y edificios emblemáticos de la ciudad eran ilegibles por culpa de pintadas, pegatinas y rayazos. Una pena.

Foto Callejeando por Pamplona
Callejeando por Pamplona.

Las calles estaban más o menos bien, aunque con muchas pintadas también, pintadas de las que te olvidas cuando comienzas a pasear por las que conforman el casco antiguo de la ciudad. Así llegamos hasta el fantástico edificio del Ayuntamiento de Pamplona.

Foto del Ayuntamiento de Pamplona en Navarra
Ayuntamiento de Pamplona.

Visita a la Iglesia de San Saturnino y su impresionante retablo. Después la de San Nicolás, algo más sobria. Paseo por el ídem de Sarasate, por el Palacio de Navarra, la Plaza del Castillo y la Catedral de Santa María. Ahora tocaba un poco de parques, un poco de verde.

Foto de la Calle del Carmen en Pamplona
Calle del Carmen en Pamplona.

De todos los parques de la ciudad tomamos la decisión de visitar los Jardines de la Taconera, que según leímos es el más antiguo de la ciudad y después el Parque de la Media Luna con sus muy buenas vistas. Cuando nos dimos cuenta llevábamos unas 7 horas caminando y aún nos faltaba hacer los más de 4 kilómetros de vuelta a Villava. Todo a pie.

La visita a Pamplona se producía justo el día antes de partir con destino a un lugar mágico, la Cueva de Zugarramurdi.

Cueva de Zugarramurdi

Al no ser temporada alta se puede decir que “disfrutamos” de la visita a la famosa cueva donde Alex de la Iglesia filmó Las brujas de Zugarramurdi allá por 2013. La entrada prometía, el día estaba gris y daba al lugar un aspecto fantasmagórico, apagado, misterioso.

Foto de la Cueva de Zugarramurdi en Navarra
Cueva de Zugarramurdi en Navarra.

La entrada tiene un precio de 4,50€. Quizás un poco caro para lo que luego realmente es la visita, pero bueno. Guardamos los tickets de recuerdo, Cristina se apropió del folleto que sirve de guía de la visita y yo coloqué el móvil en el estabilizador. Filmé toda la visita, aunque el vídeo nunca vio la luz.

Foto de la Cueva de Zugarramurdi a lo El Exorcista
Cueva de Zugarramurdi a lo El Exorcista.

La cueva está muy bien, aunque quizás lo mejor es el entorno y los caminos que recorres antes de llegar a la misma. No estoy seguro pero creo que me metí en todas las grutas, caminos y recovecos que me encontraba. Por suerte había poca gente y se podía medio disfrutar del sitio con cierta tranquilidad.

Foto del Pueblo de Zugarramurdi en Navarra
Pueblo de Zugarramurdi.

Tras acabar la visita retornamos al solitario aparcamiento que se había convertido en nuestra casa. Hicimos allí un par de noches. El sitio tiene un “lavabo” público -un agujero en el suelo y una pica con agua- sin luz y con un olor repugnante. Nos llamó la atención un frontón que parecía abandonado -yo diría más bien mal cuidado, como el lavabo- y que exploramos en total soledad.

Foto de la Iglesia de la Asunción en Zugarramurdi
Iglesia de la Asunción en Zugarramurdi.

Zugarramurdi es un pueblo muy pequeño, he mirado y en 2017 su censo era de 232 personas, pero aún así es ideal para caminarlo. Como puntos de interés están la Iglesia de la Asunción y la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, ambas vistas por fuera por estar cerradas a cal y canto.

La idea era alcanzar Irún al día siguiente, así que tocaba cenar algo y a dormir, que nos tocaba vivir una experiencia “rara” en nuestra ruta.

Perdidos en Francia

Aún hoy día no tengo muy claro cómo sucedió, la cuestión es que partimos de Zugarramurdi con la intención de plantarnos ese mismo día en Irún. Así que desayunamos, me puse al volante y del tirón, no paramos hasta… perdernos.

En un momento dado perdimos la señal del GPS y conduje “por intuición”, el teléfono se quedó sin cobertura y por aquel entonces no usábamos MapsMe así que simplemente apliqué la máxima conocida: “Ante la duda, gas.” Pasaban los minutos y de repente notamos algo “raro”, las carreteras cambiaron, los pueblecitos eran encantadores pero distintos a los del rural navarro.

Las señales de tráfico eran también diferentes. No sé cómo pero habíamos pasado a Francia sin saberlo. Paramos en un Lidl para comprar algo de comer y orientarnos un poco, nos cayó un chaparrón y vuelta al camino. La anécdota la protagonizaron los dos agentes de la Guardia Civil que al atravesar la frontera nos pararon.

Alto a la Guardia Civil

Imagino que nos pararon de forma rutinaria. Una furgoneta con maletero de techo, zona fronteriza, teníamos todos los elementos para resultar sospechosos y más cuando comenzaron las preguntas:

– Buenas tardes ¿De dónde vienen ustedes?
– Hola buenas, pues… de Francia, la verdad es que no sabemos muy bien de dónde. Bueno, salimos de Zugarramurdi.
– Ya -nos miran- ¿Y a dónde van?
– Pues a Irún…
– ¿Y desde Zugarramurdi han entrado en Francia para ir a Irún?
– Pues no se lo va a creer pero hemos entrado en Francia sin saberlo, nos hemos despistado.
– ¿Puede abrir la parte de atrás?
– Claro… ¿Necesita la documentación?
– No es necesario, pero abra atrás por favor.

Cuando abrí la puerta corredera le cambió la cara, allí estaban nuestros sacos, el edredón y las zapatillas. Ni tan siquiera me pidió abrir el maletero de techo -como nos pasó en Andorra- que con sus 400 litros de capacidad era el lugar ideal para esconder rico contrabando.

En ese mismo momento la conversación se hizo más amigable, con preguntas sobre lo que hacíamos o la mejor manera de llegar a Irún. Estaba claro que no dábamos el perfil que buscaban.

Poco puedo decir sobre Irún, la verdad. Aparcamos en el parking del Parque Comercial Txingudi donde pasamos la noche, no teníamos idea de visitar la ciudad así que fue un simple tránsito.

San Sebastián y Hernani

Amanecemos en el aparcamiento. Nos damos cuenta que se cumplen dos meses desde que salimos de Vilanova i la Geltrú, y que estábamos a un paso de llegar a San Sebastián. Desayuno, recoger y al volante.

San Sebastián nos recibe con tráfico complicado y todas las zonas de aparcamiento totalmente reguladas y controladas. Por suerte es domingo y muchas zonas de pago no están activadas ese día, pero aún así nos toca aparcar bastante alejados del centro. Se viene una jornada interesante de pateo.

Foto del Ayuntamiento de San Sebastián
Ayuntamiento de San Sebastián.

Primera parada la playa urbana de La Concha. Tanto tiempo viéndola en la TV o en fotos y hoy por fin iba a poder mojarme los pies en sus aguas. Estamos en el mes de junio, el clima es suave y por suerte no está excesivamente llena así que el ejercicio es un placer.

Foto Callejeando por San Sebastián
Callejeando por San Sebastián.

Paseo por al casco antiguo para comprobar que los precios están totalmente disparados, cualquier pincho medio decente y una cerveza se va sin problema a los 6-8 euros por persona. Dicen que San Sebastián es una ciudad cara, de las más caras de España, y parece ser que algo de cierto hay el la afirmación.

Foto de la Playa de La Concha en San Sebastián
Playa de La Concha en San Sebastián.

Visita al Peine de los Vientos de Chillida, el Palacio Miramar, el Parque de Atracciones del Monte Higueldo y tras el atracón de caminar tocaba retirada, regresar a la furgoneta y buscar dónde dormir. Iba a estar complicado.

Tras dar mil vistazos a varios sitios pensamos que San Sebastián no es la mejor zona para dormir, todo está regulado y al día siguiente es lunes, todas los aparcamientos vuelven a ser de pago así que toca emplear de nuevo la técnica de desplazarnos a los pueblos cercanos.

Hernani

Decidimos que Hernani, a pocos kilómetros de San Sebastián, sería nuestra casa los próximos días, al final estuvimos allí una semana para poder atender temas de trabajo que requerían un poco de tranquilidad. Entre vuelta y vuelta la ruta de la furgoneta a la biblioteca se convirtió en la rutina de nuestro día a día.

Hernani nos recibe hermética. Allí conocemos a Iker, un seguidor de Instagram que nos invita a conocernos y charlar un rato, cosa que aceptamos. Ya nos advierte que el sitio es cerrado y sus gentes poco abiertas, cosa totalmente cierta puesto que en todos los días que allí permanecimos absolutamente nadie nos dirigió la palabra, a pesar de estar aparcados todos los días en el mismo lugar.

Visitamos el Conjunto Monumental que conforma su casco histórico, nada mas acceder al mismo por el Arco de Zapa nos topamos con la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, después visitamos el Convento de San Agustín y el Fuerte de Santa Bárbara. Todo ello combinado con largas jornadas de biblioteca y ordenador.

Destino Bilbao

Nuestra semana de estancia y trabajo en Hernani llegan a su fin y ponemos rumbo a Bilbao, donde creemos haber localizado un lugar -increíble- donde poder dormir sin necesidad de desplazarnos a poblaciones cercanas. Es el aparcamiento de un pequeño campo de fútbol de barrio. Sitio tranquilo donde pasamos un par de noches.

El lugar es solitario así que cuando toca visitar la ciudad decidimos conducir hasta zonas cercanas al centro y aparcar allí en lugar de dejar a La Vane tanto tiempo sola. Pero no adelantemos acontecimientos, que nos queda una parada antes de llegar a Bilbao.

Playa de Itzurun en Zumaia

Cristina me había hablado ya varias veces de los flysch, unas curiosas formaciones de piedra que se dan en esa playa y que me cuenta son impresionantes, y vaya si lo son.

Foto de los Flysch en la playa de Itzurun en Zumaia, Guipúzcoa
Flysch en la playa de Itzurun en Zumaia, Guipúzcoa.

Llegamos al lugar y pasa algo que no suele suceder, nos separamos cada uno por su lado, Cristina subyugada por los famosos flysch y entregada a una desenfrenada actividad fotográfica no paraba de disparar fotos mientras servidor deambulaba de un lado para otro disfrutando del excelente y despejado día, y del entorno.

Ya que estábamos allí caminamos un rato hasta llegar a la pequeña Capilla de San Telmo, cerrada a cal y canto, pero con un mirador impresionante. Por lo que parece también es conocida por ser escenario de varias tomas de la película Siete Apellidos Vascos.

Foto de la Ermita de San Telmo en Zumaia, Guipúzcoa
Ermita de San Telmo en Zumaia, Guipúzcoa.

Ya nos hemos pegado la panzada de andar. Vamos para Bilbao antes de que se haga más tarde.

Bilbao

Es tarde, la visita a Zumaia ha consumido la mayor parte de nuestro tiempo ese día así que aprovechamos las últimas horas de luz en dar una vuelta rápida por la ciudad y conducir hasta nuestra zona de pernocta, cenar y dormir, al día siguiente tocaba de nuevo caminar durante horas.

Nos levantamos a buena hora, desayunamos y conducimos hasta cerca del centro de la ciudad. Mochila, agua y a caminar.

Foto de Puppy de Jeff Koons en el Museo Guggenheim de Bilbao
Puppy de Jeff Koons en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Paseo por la ría hasta llegar al Museo Guggenheim y ver el la escultura de flores y plantas del perro Puppy que realizó el artista Jeff Koons en 1992. Después paseo por el Ayuntamiento, el Palacio Euskalduna, el de Chávarri y también el de la Diputación Foral sin dejar de dar un vistazo a la estación de ferrocarril de Abando.

Foto de la escultura Mamá de Louise Bourgeois en el Museo Guggenheim de Bilbao
Escultura Mamá junto al Museo Guggenheim de Bilbao.

Después de comer nos dimos un paseo por el casco antiguo, que abandonamos para ver el Edificio Plaza Bizkaia y el Palacio Olábarri. Por último también visitamos la Catedral de Santiago y el Teatro Arriaga. Visitamos alguna iglesia más pero la verdad es que no recuerdo los nombres, culpa mía por no tener la sana costumbre de apuntar las cosas.

Foto del Teatro Arriaga en Bilbao
Teatro Arriaga en Bilbao.

La luz del día nos iba abandonando poco a poco, estábamos agotados y este artículo ya sobrepasa las 2.000 palabras, igual es hora de ir finalizando.

Foto de la Estación de ferrocarril de Abando en Bilbao
Estación de ferrocarril de Abando en Bilbao.

El único “pero” que le saco a Bilbao es el grave problema que tiene con el incivismo del personal que sale de fiesta por el casco antiguo y hace aguas menores -se mean vamos- en cualquier rincón oscuro, esto “ambienta” la zona con los efluvios que se desprenden por tal motivo. No quiero pensar lo que tiene que ser eso en un día de calor y más gente ocupando las estrechas calles.

En el horizonte se perfilaba Cantabria, pero eso lo vamos a dejar para el próximo artículo, donde conoceremos una de las bibliotecas más desastrosas de las que visitamos en todo el periplo por España, con permiso de las municipales de Marbella, que tienen tela.

Nos vemos. Comentad y compartid. Gracias.

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