La aventura de autopublicar un libro

La aventura de autopublicar un libro

Me gusta escribir, no tengo formación de ninguna clase como escritor pero me gusta hacerlo, me relaja teclear e intentar dar forma con texto a las cosas que pasan por mi cabeza.

Escribir, corregir, maquetar, ocuparse de todos los aspectos legales, imprimir y vender tu propio libro es, sin duda alguna, toda una aventura que os voy a narrar paso a paso por si en alguna ocasión sufres la misma locura. Tan solo debes seguir leyendo.

Lo esencial, escribir

Bueno, esto es algo de cajón, para publicar o autopublicar un libro lo primero que hay que hacer es escribirlo, obviamente. Está bien preocuparse por otras cosas como corregir, maquetar, el tema legal, etc., pero creo que esos son aspectos que abordar más adelante, ahora tienes que centrarte en una sola tarea que es escribir. Cada cosa a su tiempo.

Salto al Vacío se escribió en su mayor parte estando ya en ruta. El día que salimos -10 de abril de 2018- creo que llevaría escritas unas 100 páginas, el resto se fue escribiendo en los más variopintos lugares: en plena calle, en centros comerciales, en casas ajenas -gracias Jose y Gema de Horcajo Medianero en Salamanca-, bibliotecas, en la furgoneta y seguro que en otros sitios que ahora no recuerdo.

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Escribir es un ejercicio que, en mi caso, requiere aislamiento del exterior y que por lo general consigo utilizando unos auriculares y con música ambiental o “rara” como por ejemplo toda una serie de discos publicados en los años 90 con sonidos del espacio y los planetas. Aunque mientras escribo este artículo es el LP Tango in the Night de Fleetwood Mac el que me acompaña.

Todo esto es por una razón, tengo una mente volátil que se entretiene con cualquier cosa, un problema en mi caso. Debo tener el sentido del oído ocupado para que estímulos exteriores no me distraigan y también hago lo mismo con la vista, pongo el editor de texto a pantalla completa y en modo limpio -sin paletas de edición ni otros elementos que puedan distraerme- para poder concentrarme en lo importante.

Me exigía ciertas pautas, como por ejemplo escribir un capítulo y no pasar al siguiente hasta que lo hubiese repasado y corregido -dentro de mis escasos conocimientos claro, no voy de escritor- a nivel ortográfico y gramático el que acababa de escribir. Era la única manera de tener cierto orden y disciplina, de no salirme del camino y entretenerme con las flores que lo flanquean.

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También me tiré meses con una pequeña libreta y un bolígrafo en el bolsillo porque a veces me venían cosas a la cabeza que iba a escribir, pero si no las anotaba en modo “memoria sobre papel” se me olvidaban a los 5 minutos, y eso era lo que más rabia me daba, saber que había recordado algo pero no el qué ¿No os ha pasado nunca?

No escribí los capítulos en orden cronológico. Estaba, en algunos momentos, con la cabeza a tope con miles de recuerdos así que escribía según impulsos con la idea de luego colocar cada porción en su sitio.

Así llegué a lo que consideré el final razonable del libro. Aunque en mi cabeza sigue inacabado, es mi problema, nunca doy algo por cerrado definitivamente, a veces es un horror ser así. Sigamos.

Ordenar y corregir todo lo escrito

En los días que pasamos en casa de Jose y Gema en Horcajo Medianero, Salamanca, como decía acabé de escribir lo que consideré que era la versión definitivamete razonable de lo que sería -valga la redundancia- la primera edición de Salto al Vacío. Comenzaba otra fase que me llevaría días: ordenar cronológicamente los capítulos y hacer una lectura final de todo el libro para corregir y dar los últimos retoques.

Escribir era “sencillo”, llevo escritos cientos de artículos para blogs en Internet en los últimos años, pero no es lo mismo 1.500 palabras que 50.000 y corregir algo tan extenso se me hizo pesado y algo enfermizo por repasar lo mismo una y otra vez.

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Pero estas tareas las realicé ya más descansado, sin la presión de acabar el libro y por eso la recuerdo más distendida y como digo algo obsesiva, con una cerveza al lado, aunque con la cabeza en lo que venía después porque era algo nuevo para mí: maquetar.

Por cierto, si no tienes un ejemplar de Salto al Vacío ¿A qué estás esperando? Puedes comprarlo en un pis-pas desde el módulo de la columna de tu derecha.

Maquetar un libro con Adobe InDesign

Hace ya unos años en unas oficinas en las que trabajé iban a tirar un montón de material informático, entre ordenadores viejos, documentación de software y montones de CD’s encontré una caja que contenía la suite de Adobe llamada Master Collection en su versión CS6, pregunté si estaban seguros de querer tirarla -costó en su día casi 3.000 euros- y me dijeron que sí, que era material obsoleto sustituido por versiones más actuales. Me quedé la caja con los CD de instalación y la licencia. Gracias a ello he podido maquetar el libro.

Esta parte fue un poco dolor de cabeza porque no había usado el software antes y el “mundo editorial” se me escapa un poco, pero allá que me lancé a la aventura de crear un libro de todas las líneas de texto que había escrito.

No recuerdo la de artículos y vídeos que vi sobre maquetación de libros con Adobe InDesign, hasta que di en YouTube con una chica que lo explicaba bien, en castellano y de forma sencilla. Es un vídeo publicado por Hitto Fictions que tiene unos años pero que me parece de los más completos y bien explicados que he visto, os dejo aquí el enlace al mismo.

Entrar en el mundo de las sangrías, los lomos, los espaciados, los tipos de letra, etc., fue toda una aventura llena de pruebas y ajustes hasta llegar al resultado final.

Una vez creí haber llegado al final de la maquetación guardé el archivo antes de exportarlo a formato PDF para subirlo al servidor de la imprenta. Faltaban un par de datos en los créditos que eran importantes: el número de depósito legal y el del ISBN.

Cómo realizar los trámites del ISBN y Depósito Legal

Hay dos trámites a realizar a la hora de publicar nuestro libro. El primero, obtener el ISBN, puede ser opcional si autoeditas, como es el caso que nos ocupa, y tiene un coste económico. El otro es realizar el Depósito Legal de la obra, gratuito pero este sí obligatorio. Te lo explico.

Cómo obtener el ISBN de nuestro libro

El ISBN es el acrónimo en inglés de International Standard Book Number, que viene a ser un número que identifica la obra para poder luego ubicar el libro en librerías. El ISBN no es obligatorio y en autopublicaciones aún menos porque vamos a ser nosotros quienes gestionemos la venta de ejemplares sin la intermediación de una editorial convencional. Al final del artículo hablaré sobre las editoriales y los costes de editar a través de ellas.

Obtener el ISBN tiene un coste de 45€ con IVA incluido y es un trámite que se puede hacer online sin problema alguno realizando el pago con tarjeta, PayPal o transferencia, adjuntando además una imagen de tu DNI. Todo esto para autores. Tarda unos 4 días en completarse en su modalidad normal, digo normal porque también puedes hacerlo como trámite urgente pero pagando 95€ con impuestos incluidos.

En mi caso no he realizado el trámite. Pero si tú quieres hacerlo no tienes más que ir a la web de la Agencia del ISBN y proceder a ello.

Cómo darte de alta y tramitar el Depósito Legal de un libro

Realizar el depósito legal de una obra es obligatorio para tiradas o ediciones de más de 100 ejemplares. No hacerlo puede reportar sanciones por parte de la administración competente y, en algunos casos, las imprentas lo piden antes de comenzar a imprimir tu libro. El trámite del depósito legal es totalmente gratuito.

Mi idea era realizar el registro de la obra en la oficina del Negociado del Depósito Legal de Huelva, dependiente de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, para poder entregar en persona los 4 ejemplares que se exigen para realizar correctamente el depósito de la misma, pero estando en Mejorada del Campo, Madrid, les llamé y las instrucciones fueron tan confusas y tantas las trabas que finalmente decidí llamar a las oficinas de Barcelona para cotejar información.

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Puedes consultar las direcciones y formas de contacto de las oficinas de Depósito Legal en España desde la web oficial de la Biblioteca Nacional de España para ver la más cercana a tu lugar de residencia.

Aquí pude comprobar que el criterio para realizar el depósito legal de una obra no es el mismo en todas las comunidades autónomas. En Barcelona todo fueron facilidades y en una sola llamada de apenas un par de minutos tuve claro qué hacer.

Lo primero es que te den de alta como solicitante del Depósito Legal, esto quiere decir que te dan de alta en su base de datos y te otorgan un código de usuario o solicitante. Para realizar el trámite tan solo necesitarás un PDF con tu DNI escaneado por ambas caras. Cada vez que deposites una obra tendrás que proporcionar ese código como depositante y se listaran allí todas las obras que has depositado. Valga la redundancia otra vez.

Con tu código como depositante tan solo debes pedir el número de depósito legal de la obra. Te envían un formulario donde debes rellenar diferentes datos de la obra como el título, número de páginas, número de edición, cantidad de ejemplares impresos, idioma de la obra, etc. En mi caso todo ello realizado por correo electrónico.

El mismo día que solicité el número de Depósito Legal me lo enviaron. Como digo todo muy sencillo, al menos en la oficina de Barcelona.

Como último paso me quedaba enviar 4 ejemplares del libro en cuanto estuviese impreso para que se proceda a su depósito. Cosa que hice en cuanto lo tuve en mis manos físicamente. Un dato a tener en cuenta es que desde que solicitamos el número de depósito de la obra hasta que enviamos los ejemplares no deben pasar más de dos meses. Si fuésemos a sobrepasar ese tiempo debemos solicitar una prorroga puesto que en caso contrario el código queda inservible.

Con estos dos trámites ya tienes legalizado tu libro. Sigamos.

Portada, contraportada y lomo

Solucionada la parte legal yo seguía a mis cosas. El tiempo para enviar los ejemplares del libro al Depósito Legal -dos meses- había comenzado a correr y aún me faltaban por completar algunas cosas.

Ya había puesto el número de Depósito Legal en los créditos del libro pero ahora tocaba meter mano a la portada y contraportada, y calcular el lomo. El lomo, para los que como yo al principio no sepáis qué es, es el grosor del libro, y ese grosor viene determinado por la cantidad de páginas y el gramaje del papel, es decir, a menos gramaje menos grosor pero ¿Cómo se calcula eso?

Por suerte las imprentas tienen un configurador donde pones todos los datos del futuro libro como el número de páginas, el papel, tamaño y gramaje y te dan el lomo en milímetros. Ya tenía el dato así que podía abrir Photoshop y comenzar con la tarea.

Como ya habrás deducido las artes gráficas no son lo mío, así que he hecho lo que mi buen entender y cabeza me han permitido con la portada y contraportada del libro. El lomo era lo sencillo. La foto de la portada está realizada en el faro de Isla Pancha en Ribadeo, donde pasamos nuestros primeros días en Galicia, y la de la contraportada es el primer selfie que nos hicimos con la furgoneta en Toledo cuando la fuimos a recoger en 2016. Cansados pero felices. En el libro tienes toda la historia –guiño, guiño-.

Unos ajustes por aquí, otros retoques por allá, exportamos a PDF sin compresión y voilá, ya tenemos el último elemento que nos faltaba para que el libro fuese una realidad.

Cómo imprimir tu libro

Con el PDF en alta calidad de la portada, contraportada y lomo preparado y también con el del libro -igualmente en PDF sin comprimir- me dispuse, desde la Biblioteca de Santa María de Benquerencia, un polígono en las afueras de Toledo que se ha convertido casi en pueblo, a realizar el último paso de este largo proceso. Estábamos ya en la segunda quincena de octubre de 2018.

Dado de alta en la web de la imprenta, en mi caso seleccioné a la gente de La Imprenta CG -Paterna, Valencia- por su cuidada atención al cliente -soy un pesado que todo lo pregunta y con dudas de novato- y lo intuitivo de su proceso de alta y envío de nuevas obras para imprimir, me dispuse a realizar la subida de los archivos a sus servidores.

Tuve que usar el 4G de mí teléfono móvil porque los archivos eran grandes -unos 35MB la portada, contraportada y lomo y otros 35MB el PDF con el texto- y las bibliotecas no huelen el acceso a alta velocidad a Internet ni de lejos, salvo contadas excepciones. Lo intenté pero era imposible, así que a tirar de tarifa de datos. La cobertura no era tampoco la mejor pero en un par de intentos estaba todo subido.

Como último paso pagué lo estipulado en el presupuesto mediante transferencia y a esperar.

Tu libro impreso ya en tus manos

Para recibir los ejemplares impresos di la dirección de nuestros amigos Carmen y Jose que vivían a pocos metros de donde teníamos la furgoneta aparcada y allí estuvimos al tanto del transportista. A eso de las 11, estamos a 31 de octubre -2018-, nos llama al móvil para concretar porque son 7 bultos y pesan en total más de 100 kilos. Aún no era consciente del dolor de cabeza que era añadir todo ese peso y volumen a nuestro reducido espacio vital en la furgoneta.

Una firma por aquí, descargamos los bultos por allá y llega el momento de abrir una de las cajas para ver a la criatura. No niego que fue un instante emocionante para mí.

El primer ejemplar que voló de nuestras manos fue dedicado a Carmen y Jose por aguantarnos y ayudarnos en un montón de cosas. Me sentí raro dedicando y firmando mi propio libro por primera vez.

¿Qué hacer con 500 libros dentro de una furgoneta pequeña?

Problemazo de los grandes, por peso pero sobre todo por volumen, 500 libros en 7 cajas que ocupaban lo suyo. Estamos locos. Sabía que no iba a venderlos rápido ni de coña, que iba a ser un goteo, «de a poco» que diría José Mota.

Durante semanas tuvímos que cambiar cajas de sitio a diario para hacer espacio para dormir. Era agotador. Estuvimos buscando opciones para no tener que cargar con los libros, al menos no con todos, y la solución vino de la mano de nuestro amigo Ángel de Estepa que nos permitió almacenar en su casa las cajas con los libros e ir consumiéndolas poco a poco según se fuesen vendiendo. Mil gracias Ángel y familia, que no solo hicieron esto por nosotros, pero eso ya lo cuento más adelante.

Y por fin llegamos al final de esta aventura. Aquí ha quedado resumido en poco más de 2.500 palabras y un rato de, espero, agradable lectura, pero el proceso total ha llevado meses y meses de trabajo y dolores de cabeza. Sobre todo si eres tú quien lo hace todo. Llegamos ahora a la breve parte de las editoriales.

¿Por qué no he editado el libro con una editorial?

Las editoriales te facilitan las cosas, eso es indudable. Pero a la vez tienen unas normas de negocio que pueden no ser tan amables, salvo que sea una gran editorial la que te pida escribir un libro y te pague por ello claro. Os listo algunas «cosillas» que debía acatar para publicar con una editorial:

  • Cesión de los derechos de autor por 10 años
  • Pierdes el control de lo escrito a manos de los “correctores de estilo”
  • Beneficio por ejemplar vendido -en el mejor de los casos- de 1,80€ antes de impuestos
  • Coedición, es decir, que igualmente tienes que asumir costes por editar el libro

Hay alguna cosa más, pero estas son las más importantes que me hicieron tomar la senda de lo salvaje en este caso, pero no cabe duda que las editoriales son un actor importante a la hora de editar un libro por todos los servicios que proporcionan, en especial el más importante de todos, la distribución. La posibilidad de ver tu libro es todas la librerías y centros comerciales es muy tentadora, el precio a pagar es más alto, pero las ventas seguro que son mucho más jugosas. Aquí decides tú por dónde quieres transitar si te encuentras en la misma situación.

¿Y tú? ¿Has editado un libro? ¿Tienes dudas? ¿Eres un editor y me odias? Cuéntamelo que me quiero enterar.

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