Imagen de La Vane en L'Esquirol (Santa María de Corcó)

Lo hemos hecho, hemos saltado

Desde febrero de 2016, cuando pusimos fecha a esta aventura para hacerla real, esto era solo un proyecto, una locura, algo difuso y sin forma. Una idea pero sin un cuerpo definido. Un sueño en definitiva que quería ser realidad.

Al principio quisimos ser épicos y planeamos dar la primera vuelta al mundo en buggy, pero ya con más de 40 primaveras encima pensamos que sería algo agotador y demasiado expuesto a los elementos, dormir de forma confortable pesa demasiado como para renunciar a ello. También pasamos, muy de lado, por la idea de la moto. Pero era lo mismo que el buggy pero peor.

Cualquiera que viaje sabe que lo más caro de hacerlo es el alojamiento y el transporte. La mayor parte del presupuesto se va en hoteles -un techo donde pasar la noche-, aviones, trenes, etc. Así que después de mucho darle vueltas creímos que lo ideal para llevar a cabo nuestro sueño era una furgoneta, La Vane. Aunque aún no sabíamos que iba a ser ella, había un camino por recorrer hasta toparnos con su figura. La T2 de los pobres.

Se trataba en definitiva de tener un lugar confortable donde “vivir” mientras viajamos, una cama al resguardo de los elementos donde descansar y recuperar fuerzas para afrontar las jornadas que estén por venir. En resumen, como bien dice Miquel Silvestre, el hogar. Porque allá donde estemos al llegar la noche, estará nuestro hogar.

La historia de cómo llegamos a La Vane y toda su historia será motivo de un capitulo completo en el libro Salto al Vacío, que espero vea la luz dentro de unos meses, pero lo importante es que tras ir a buscarla a Talavera de la Reina en Toledo, se ha convertido en nuestro hogar rodante.

El pasado 10 de abril de 2018, al alba y con viento fuerte de levante (como dijo aquel), bueno no, fue sobre las 5 de la tarde y estaba más bien nublado. Nada de viento. Entonces dimos un último vistazo a la que había sido nuestra casa los últimos 7 años. Dejamos escapar un suspiro (y alguna lágrima, esa es la verdad) recordando todo lo que habíamos vivido allí y cerramos la puerta por última vez.

¿Cuándo tendríamos de nuevo una vivienda convencional? No se sabe.

Al cerrar la puerta de nuestro nuevo hogar con ruedas tras las últimas despedidas, y lagrimas. Más, sí. Dimos una vuelta por el pueblo -Vilanova i la Geltrú- antes de salir a la carretera C-31 dirección norte. Te sientes diferente, tú te marchas pero la vida cotidiana sigue para el resto de personas. Es una sensación extraña.

En Aiguafreda hacemos nuestra primera parada. Llegamos agotados del día, de la semana, del mes. Allí nos hemos quedado cinco días. Vivimos en el pueblo durante 8 años y fue una época feliz. Nos reencontramos con Rosa, la veterinaria que se ocupó de nuestro perro Coco, con Marta y su hermana Ester, con Fernando, con otra Marta. Todos amigos de nuestra vida allí.

En Manlleu nos reencontramos con Cristina, muy buena amiga a la que queremos mucho. Compartimos unas cervezas, cena y la cesión de su ducha. La primera ducha fuera de casa, esperamos que la primera de muchas.

En Aiguafreda pernoctamos todas las noches junto a la Residencia La Font donde Nuri, que es la animadora de la misma, nos ofrece dar una charla sobre nuestro cambio de vida. Pasamos un rato agradable y respondimos a la curiosidad de los mayores que asistieron a la misma.

Ayer día 18 dormimos por última noche en Santa María de Corcó. Allí nuestro amigo Eduard -cuya web Zamdart tengo el honor de haber creado y mantengo desde sus inicios- que es un gran artista y sobre todo buena persona, nos ha recibido en su casa y nos ha dado de comer y de duchar durante 3 días compartiendo sobremesa y juegos con su mujer Magda, su hija Elisabeth y sus nietos Ismael y Sarah.

Comienzo a escribir esta entrada el miércoles 18 en Santa María de Corcó, en un bar del pueblo, y la concluyo hoy jueves 19 de abril (2018) en una área para autocaravanas de Cantonigrós. Han pasado ya 9 días desde que todo comenzó. Hemos compartido nuestro sueño con amigos de Aiguafreda, Manlleu y Santa María de Corcó… con sus despedidas. Ahora comprendemos a otros muchos viajeros que hablan de ellas como lo peor de la nueva vida que adoptamos, tienen razón, es complicado a veces decir adiós pero no se puede tener todo. La felicidad también se cobra su precio.

Foto de las oficinas centrales de Dos Nómadas en Cantonigrós
Nuestras oficinas centrales en Cantonigrós el 19 de abril de 2018

Como digo hoy la vida nos ha traído hasta Cantonigrós donde hemos establecido nuestras oficinas centrales al calor su área de autocaravanas con agua y electricidad gratuitas. Aquí es donde acabo de escribir, corregir y publicar esta entrada ¿La próxima? No se, a ver qué nos depara el camino. Nos vemos entonces.

4 comentarios en “Lo hemos hecho, hemos saltado”

    1. Un saludo Angel.

      Nos encantaría poder llevar a todo el que quisiese venir pero obviamente es imposible… necesitaríamos un par de autocares de los grandes para poder llevar a todos los que nos lo han dicho. 🙂

      Gracias por pasarte, por comentar y por seguir este cambio de vida que hemos comenzado.

      Cristina y Javier

    1. ¡Vecinos!

      Nos alegra leer vuestro comentario… esperamos que Marius y Sofía estén bien y que no os den mucha tabarra los nuevos vecinos. Si es que tenéis ya.

      Gracias por contactar.

      Un abrazo y besos para todas y todos.

      Cristina y Javier

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