Pandemias y regresos

Desde la “tranquilidad” de saberme en terreno conocido os cuento hoy el desenlace de nuestro regreso desde Zadar en Croacia hasta España y los problemas que hemos tenido que sortear para hacerlo.

Embajadas, croatas bipolares, cancelaciones… ¡Hay de todo! Así que sigue leyendo y te enteras de todo, cucharón.

La situación

Nos remontamos a finales de marzo. Estamos en los últimos días del mes, el alquiler de nuestro apartamento vence el 31, fecha en la que teóricamente debemos continuar viaje, pero con la situación mundial poco a poco abandonábamos esa idea.

Regresar en medio de una época de pandemias no iba a ser sencillo.

Nos llegaban noticias de países cercanos que habían cerrado fronteras a ciudadanos españoles, otros que ponían requisitos complicados de cumplir. Continuar viajando era una idea cada vez más difusa y mientras pasaban los días tan solo pensábamos en qué hacer.

Apenas unos días antes de llegar a la fecha de dejar el apartamento nos contacta la dueña, preocupada por nosotros (dueña bipolar, ya veréis porqué) y nos dice que nos quedemos una semana más en el apartamento, que nos regala esos días y que a ver si las cosas se encauzan a nivel policial. Visto la situación, aceptamos.

Por tanto nuestra nueva fecha de salida era el lunes 6 de abril de 2020.

En esos días aprovechamos para decidir dónde íbamos a ubicar nuestra residencia. La idea era no moverse hasta el 19 de abril, que era cuando se abrían todas las carreteras de nuevo. Por suerte no teníamos confinamiento decretado y podíamos salir a caminar todos los días sin problemas.

Abandonamos el apartamento

Los días pasaron volando y llegamos al 6 de abril. Ordenamos y limpiamos el apartamento, le agradecemos a la dueña el detalle de regalarnos esos días y arrancamos dirección a nuestra nueva terraza con vistas bajo unos pinos enormes.

El sitio quedaba apenas a 5 minutos rodando, así que llegamos, dimos un paseo y preparamos algo para comer, era tarde. Por la tarde dimos otro paseo largo y después ya nos metimos en casa a trabajar un rato.

La gente que pasaba cerca nos miraba, miraba la placa de matricula y seguía su camino, pero no pasábamos tan desapercibidos como creíamos.

Era ya tarde, estábamos cansados y nos quedamos fritos en apenas 5 minutos.

La ley llama a su puerta

Yo me despierto antes, esto es así. Cristina tiene su ritmo y yo soy de los que abre los ojos antes y se pone a sus cosas, habitualmente tiro de móvil y voy respondiendo correos, leyendo los periódicos, curioseo ForoCoches y me pego mi sesión de Duolingo para intentar aprender y mejorar un poco mi inglés de Vallecas.

Son poco más de las 9 de la mañana cuando pican a la puerta. Retiro un poco el Isoflex de la ventana y, efectivamente, hay un coche de la Policía parado a unos pocos metros y dos agentes esperando que asomemos la cabeza.

Como digo son dos agentes, el más joven habla inglés y gracias a ello podemos medio entendernos, aunque el mensaje claro y alto de nuestro parloteo es totalmente nítido: debemos marchar de allí. La gente se ha asustado y ha denunciado nuestra presencia, dos españoles en Croacia y por las noticias parecía que nuestro país era el escenario de la película Guerra Mundial Z.

Les dije que no habría problema, que en cuanto tuviésemos todo listo nos marcharíamos.

Pasamos por el ayuntamiento… bueno, más bien pasaron ellos de nosotros. No nos echaron pero casi. No querían problemas y dos extranjeros, en esos momentos, eran precisamente eso, problemas.

Llamamos al 113, teléfono que nos proporcionó el policía, y tuvimos la suerte de topar con alguien que hablaba algo de español. El 113 es el teléfono de emergencias allí, pero habían habilitado más servicios por la situación de pandemia.

El resultado fue más o menos el mismo: que nos buscásemos la vida.

Visto el panorama valoramos nuestra situación y tomamos la decisión de contactar con nuestra casera de nuevo y proponerle permanecer un par de meses más en el apartamento que habíamos abandonado el día anterior. Le dije lo que podíamos pagar y me dijo que sin problemas, que había retirado el apartamento de AirBnB hasta que la situación cambiase y que para tenerlo cerrado mejor sacarle algo de dinero.

Y ya. Regresando a una vivienda convencional dejamos de ser un peligro para la sociedad, y así nos dispusimos a alargar nuestro invierno hasta el 31 de mayo de 2020.

Hay que regresar

Durante las semanas siguientes tuvimos bien clara una cosa: había que regresar a España, viajar no era una opción, al menos por el momento.

Valoramos todas las opciones que os contamos en Coronavirus, no creerás lo que pasó y decidimos finalmente buscar un sitio donde La Vane pudiese descansar unos meses y volar a España. Qué más quisiéramos.

Di el coñazo a un montón de gente y finalmente gracias a Mario, un croata afincado en Marbella que me contactó en un grupo de Facebook de españoles en Croacia, me conectó con Sandra, croata enamorada de España y empresaria ubicada en las cercanías de Zadar, con una hermosa finca agrícola en la que me ofrecía, de manera desinteresada, guardar nuestra casa con ruedas el tiempo que fuese necesario.

Bueno, ya teníamos una parte cubierta. Ahora a por los pasajes de avión.

Cancelaciones y aerolíneas quebradas

Después de dar mil vueltas conseguí dos pasajes para volar con escala a Barcelona. El día 26 de mayo saldríamos del aeropuerto de Zadar con destino a Viena y desde allí a Barcelona. La escala era de apenas 2 horas en Viena. Ideal.

Nos quedaban unas semanas de tranquilidad, teníamos el aeropuerto a tiro de piedra, tanto era así que podíamos llegan andando hasta el. Qué ilusos éramos.

Apenas 10 días después nos cancelan el vuelo de Viena a Barcelona. Nos dan la opción de cambiar a otro vuelo el 29 del mismo mes. No han cancelado el vuelo de Zadar a Viena, así que nos planteamos pasar dos días en el aeropuerto austriaco hasta poder subirnos al avión a Barcelona.

Ni de coña.

Pasa una semana y nos llega la cancelación del vuelo de Zadar a Viena, pero aquí la cosa se pone un poco peor porque Laudamotion (Ryanair) nos dice que hasta primeros de julio no hay vuelos disponibles. La idea de estar en Croacia hasta julio como que no nos emocionaba, además había surgido un tema de trabajo muy interesante, simplemente no podía ser.

Llamamos a Level (Vueling) porque no íbamos a poder estar en Viena el 29 de mayo… y sí, lo miramos todo: tren, autocar, Uber… ¡Todo! Era imposible desplazarse hasta Viena con la situación que estábamos viviendo. Bueno sí, en taxi, pero por casi 500€ al cambio. Descartado.

En Level nos dicen que es más que posible que el vuelo del 29 a Barcelona acabe también cancelado, que esperemos unos días. Mi intención es recuperar el importe de los vuelos, pero si somos nosotros los que cancelamos no tenemos ese derecho.

Efectivamente, apenas unos pocos días después Level nos cancela el vuelo. Regresar volando ya no es una opción.

Me adelanto en el tiempo para hacer un inciso. Hice la petición de reembolso en ambas aerolíneas, no acepté el canje porque no tenía ni idea de si lo iba a utilizar en un futuro cercano.

La cuestión es que estando ya en España, tumbado en la cama por la mañana, me salta una notificación de mi banco: Level me ha devuelto el importe de nuestros pasajes de Viena a Barcelona. Esto no tendría mayor relevancia si no fuese porque justo unos minutos antes leyendo La Vanguardia me encuentro esta noticia:

Noticia publicada el 17 de junio de 2020 en La Vanguardia

Pensé: “Pues ya hemos cobrado, me despido del dinero.

Por los pelos. Espero que puedan volver a volar en breve y se recuperen los puestos de trabajo.

Hemos venido a jugar

Pues bueno, ya veis, nada de volar… nos queda tan solo una opción, regresar rodando en La Vane. Hacer los 1.800 kilómetros que nos separan de Barcelona en nuestra casa con ruedas. Vamos a dar la turra, otra vez, a la embajada.

Nos expiden un certificado en inglés y español para que podamos atravesar las fronteras de Eslovenia, Italia, Francia y España sin problemas. Que luego no nos ha servido de mucho, pero ahí lo guardamos de recuerdo.

Por si no fuese suficiente nuestra casera sufre un síncope financiero y se empieza a enfadar porque “le pagamos poco alquiler”, aún teniendo en cuenta que el precio estaba pactado con anterioridad y que, para demostrar nuestra buena fe, le hicimos el pago por adelantado de las rentas.

Llegado un punto, dos días antes de iniciar el viaje de regreso, a la mujer se le va la pinza totalmente y comienza a amenazarnos con llamar a la Policía porque estamos en su propiedad ¿?… le envío nuestra conversación aceptando las rentas acordadas y le da todo igual, que es su casa y que nos tenemos que ir.

Lo hablamos y vemos más problemas que ventajas en defender nuestra posición por 2 días que nos quedan para partir, así que recogemos nuestras cosas y dejamos libre el apartamento. No queremos problemas, y menos siendo extranjeros. Aparcamos nuestra casa junto a la marina del pueblo y allí pasamos las dos noches previas a nuestro viaje.

En la marina tenemos duchas, lavabos y no nos ponen pegas, así que genial.

Recibimos unos mensajes de nuestra casera y ahora nos dice que podemos regresar, que no hay problema en que estemos unos días más, pero nos la imaginamos con un cuchillo entrando por la ventana y como no queremos morir tan jóvenes declinamos su oferta deseándole suerte. Falta le va a hacer si sigue con esa actitud.

Embajada de España en Croacia

Agradecer desde aquí a Tina, de la embajada de España en Croacia, todas las molestias que se ha tomado por nosotros. Vaya por delante.

Bien es cierto que han respondido a nuestros correos con prontitud, que nos han informado y que nos expidieron los certificados para poder atravesar las fronteras de Eslovenia, Italia, Francia y España… pero soluciones no han propuesto ni una sola.

El regreso

Llegó el día. Es 1 de junio. Nos despertamos a buena hora, desayunamos y nos vamos directos al supermercado, allí compramos comida para unos días. Llenamos la tripa de La Vane con gasolina sin plomo de 95 octanos y enfilamos la carretera dirección a Eslovenia, por fin decimos adiós a Croacia. Teníamos mono de carretera y libertad.

En la guantera guardamos los certificados que nos ha hecho la embajada impresos, tanto la versión inglesa como la española. También unas mascarillas e incluso guantes por si fuese menester. Nada de eso nos servirá de nada.

Frontera de Croacia con Eslovenia

Ni está ni se le espera. Llegamos a la frontera sobre las 3 de la tarde, hicieron el típico control de pasaportes y ni mascarilla, ni guantes, ni certificados, ni ná de ná. Pase usted.

Atravesamos los poco más de 30 kilómetros de tierras eslovenas sin mayor contratiempo.

Y en apenas poco más de media hora oteamos la frontera de Eslovenia con Italia.

Frontera de Eslovenia con Italia

Los eslovenos ni están ni se les espera. Tan solo hay agentes italianos que se preocupan únicamente de a dónde vamos y si somos más de dos, me hacen bajar y abrir la parte de atrás para comprobarlo.

Los agentes van pertrechados de guantes, mascarilla y mantienen la distancia de seguridad de manera estricta. Es el único control que veremos en Italia. En la embajada nos dijeron que debíamos llevar un documento emitido por el gobierno italiano, descargable desde su web oficial, pero nada. No lo llevábamos porque ya nos parecía más postureo de los gobiernos que otra cosa. Perder el tiempo.

Hicimos dos noches en tierras italianas sin incidente alguno.

Frontera de Italia con Francia

Destacar aquí la simpatía de los militares franceses que nos atendieron en la frontera de Italia con Francia. Nos atendieron en un más que correcto español, cosa que se agradece.

Nos dicen que además del documento de la embajada, que ni se miran, hay que llevar otro emitido por el gobierno de la república, que se descarga de Internet y que no es necesario imprimir, tan solo llevarlo debidamente rellenado.

¿Y qué pasó?

Pues nada. Que lo descargásemos por si había más puntos de control en el país galo y ya. No encontramos ningún punto de control, ni nos pararon ni nada de nada. De nuevo postureo de los gobiernos para parecer que “hacen algo”, pero ná de ná. Ni nos tomamos la molestia de descargarlo.

Pasamos también dos noches en tierras francesas sin incidente alguno.

Frontera de Francia con España

¿Sería diferente el trato en el país que ha tenido el confinamiento más duro de Europa? Dicho esto con orgullo por nuestros gobernantes.

¡PUES CLARO QUE NO!

El certificado de la embajada es un papelajo que no sirve para nada. Hubiésemos podido regresar sin el sin problema alguno.

Los policías estaban más interesados por nuestro viaje que por otra cosa, de nuevo el certificado sirvió para más bien poco. Un vistazo rápido al pasaporte, la pregunta de rigor “¿De dónde vienen? ¿A dónde van?” y ale, ya estamos en España.

Nos recibe un paso fronterizo de La Junquera desierto. Apenas unos pocos camiones circulan en ambos sentidos, todo está vacío.

Circulamos unos pocos kilómetros y paramos en una pequeña área de descanso a la derecha de la carretera. Comemos algo. Nos sentimos un poco observados porque no hay coche o camión que pase por allí que no se nos quede mirando.

A lo lejos se ven nubes de tormenta. Decido tomar la autopista y dar rienda suelta a los casi 70 caballos que rugen impacientes bajo la tapa del motor. Conduzco pendiente por si me encuentro algún control puesto que el movimiento entre provincias está restringido, pero no se da la circunstancia, todo está tranquilo.

Cuando estamos a la altura de Barcelona nos sorprende una tormenta impresionante, con rayos, truenos y agua a mares, agua que nos viene muy bien puesto que La Vane está hecha una pena tras 5 jornadas de viaje.

Ni un solo control, hicimos el trayecto del tirón.

Fin de la aventura

Son las 7 de la tarde y estamos aparcando tras buscar un buen rato. En el pueblo han eliminado muchas zonas de aparcamiento para agilizar el tránsito de peatones respetando la “distancia social”, así que tuvimos que dar algunas vueltas de más.

En casa de la madre de Cristina nos espera una ducha caliente, una cerveza fría y un buen pincho de tortilla de patatas que esta buena mujer prepara como nadie.

Ahora toca atender los proyectos de trabajo. Por fin tomo la decisión de dedicarme tan solo a los propios y dejar de atender los de terceros pero…

¿Esto se acaba aquí?

Obviamente NO. Justo mientras acabo de escribir este nuevo artículo he logrado solucionar todos los temas de papeleo de la furgoneta, en breve podremos circular de nuevo de manera 100% legal y nos lanzaremos a re-recorrer nuestro país.

Nuestros proyectos ya están enfilados. Sabemos que circular por el extranjero va a estar complicado en los próximos meses, al menos hasta que cosas como una cartilla de vacunación o un “pasaporte biológico” permita hacerlo de forma segura para todos.

Estamos ya cansados de vivir encerrados en un piso, esperamos poder salir en breve de nuevo para seguir conociendo España. Nos vemos por ahí.

9 comentarios en “Pandemias y regresos”

  1. ¡Vaya pedazo de aventura!
    Me alegro de que estéis bien y que hayáis podido regresar.
    Ahora a recorrer de nuevo España con la Vane, que tenemos sitios de los más bonitos del mundo, y ojalá pronto podáis seguir con el plan original.

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    • ¡David!

      Que sepas que tu inversor sigue funcionando cargando el portátil o dando vida a la «moto» para raparme la cabeza.

      No tengo muy claro por dónde vamos a ir ahora, pero no descarto re-visitar algunos lugares… igual te doy la turra de nuevo.

      Un abrazo.

      Javier

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  2. Te juro que ahora mismo se me están escapando las lágrimas mientras te escribo este comentario.
    Es porque estoy especialmente sensible, pero también porque llevamos dos años preparando nuestra propia liberación y cuando ya vemos el final, con esto de la pandemia de los coj**** todo son dudas y miedo e incertidumbre: ¿Lo dejaremos todo solo para irnos a consumir nuestro tiempo y dinero confinadas en otro pueblo? ¿Es el realmente un buen momento? Todo el mundo se va a poner en nuestra contra…! ¿Cómo lo vamos a explicar?

    Y ver que, pese a las dificultades, vosotros habéis conseguido volver de la otra punta sanos y salvos sin problemas e incluso traeros a la Vane (me daba mucha penita lo de que abandonárais en Croacia), y no solo que hayáis vuelto si no que os sintáis firmemente convencidos de volver a la carretera en la situación actual, ha sido un empujón brutal para mi.

    Confirmar que todo esto, aunque ya lo vemos y lo sentimos aquí en Barcelona, no es más que una pantomima y un recurso político más, y que, sin entrar en el peligro o no del virus, que eso lo dejamos para otro capítulo, realmente no hay tanto de que preocuparse con respecto a la movilidad porque no es más que un lavado de cara, me hace sentir mucho más animada al respecto.

    Me alegro un montón de que estéis por aquí descansando un poquito y sobre todo con tantas ganas de seguir adelante, joder. Un abrazo muy fuerte y nos vemos por las carreteras secundarias 😉

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    • Hola Sara.

      Lo primero y más importante: calma y paciencia.

      Sé que puede sonar a fácil pero es lo mejor que puedes hacer ahora mismo. Todo problema lleva aparejada su solución, es cuestión de tiempo que esa solución se aplique… es un pensamiento «simple» pero real como la vida misma. Al final todo sale bien, y si no sale bien es que no es el final. Esto es de una película pero no recuerdo ahora mismo cuál.

      Las cosas parecen quizás más graves de lo que realmente son. Los gobiernos, independientemente del color, se encuentran en una pugna por ver quién aplica mayores restricciones o normas para demostrar al mundo que ellos son los que más se preocupan por sus ciudadanos. Normas que aplicando un poco de sentido común (el menos común de los sentidos) no tienen una utilidad real. Luego están los medios de comunicación, que tampoco ayudan mucho la verdad.

      No quiero ahondar mucho porque acabaría en los juzgados declarando si digo lo que realmente pienso sobre todo lo que estamos viviendo. Ya he tenido algún encontronazo por eso.

      Nosotros nos vamos a lanzar a la carretera en cuanto tengamos todo el papeleo resuelto, y ya falta nada para eso. Bajo mi punto de vista el secreto está en no despreciar las rutas de nuestro país, España es preciosa y tiene montones de sitios que visitar.

      No ir donde va todo el mundo. Eso creo que es fundamental. Tirar de iOverlander o elegir destinos poco turísticos es la clave para estar en sitios donde nadie te va a molestar y, lo más importante, donde podrás desconectar.

      Tened paciencia, no planifiquéis demasiado y dejaos llevar por la intuición. Podéis dar el salto, será más limitado pero saltareis al fin y al cabo.

      Si en algo os podemos ayudar u orientar, aquí estamos. No somos expertos pero igual algo de experiencia ya vamos teniendo.

      ¡Besos!

      Javier

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      • Muchas gracias, Javier, por tus palabras de ánimo.

        Desde luego nuestra idea era rodar un poquito más por este país nuestro del que no conocemos ni la mitad, antes de salir por Europa, pero la verdad es que no sabemos qué va a ser peor. En España no nos están poniendo las cosas fáciles. Pero bueno, es como dices, que las cosas siempre parecen peor de lo que en realidad son. Así que un poco sí que improvisaremos 😁 estamos en contacto 😉

  3. Mucha aventura y mucho valor y fortaleza. Espero que algún día nos podamos saludar personalmente. Tiempos difíciles para todos, pero recordando buenas personas. Abrazos.
    Vicente

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  4. ¡Qué grandes sois!

    Cada día me gusta más vuestra manera de explicar estas «aventuras». Desde luego que la casera ha dado juego… menuda loca de manual. Respecto al viaje, una pasada, seguro que se os hizo corto con tantos posibles contratiempos, y al final nada…
    Ahora estaría bien daros un tiempo de calma y volver a preparar todo, agosto va a ser inhábil (e inútil), si ya lo era todos los años, este más. En septiembre estará todo más definido, incluido el futuro de nosotros… y ahí seguro que el chiringuito llamado Unión Europea definirá nuevas normas.

    ¡Un saludo a los dos!

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    • Hola Daniel.

      Gracias, gracias, gracias.

      Bueno, imagino que los ingresos del apartamento son un complemento importante al regular sueldo que cobran allí. No son maneras pero en el fondo soy capaz de entenderlo.

      Estamos ya un poco agobiados de estar en un piso, así que en unos días volvemos a la carretera para quitarnos el mono. Amenazamos vuestra tranquilidad e igual aparecemos por ahí. xD

      Quedan por definirse las medidas sanitarias (vacunas, certificados sanitarios o pasaporte vital) que a partir de ahora regirán los viajes y el paso de fronteras, pero tenemos bien claro que hasta avanzado el 2021 no habrá una política clara al respecto.

      En fin, veremos.

      Un abrazo.

      Javier

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