Alemania, no es país para lentos

En el anterior artículo de esta serie dedicada a Europa nos quedamos en la frontera de Alemania. Vencidos los miedos a eso de circular por un país diferente al tuyo nos disponemos a atravesar la frontera germánica.

Tenemos prevista una primera noche y parada en Friburgo, así que allá vamos.

¿Dónde guardas la sangría?

Con ese cosquilleo que te entra cuando haces algo nuevo atravesamos por fin la frontera de Francia con Alemania y nos dirigimos a Friburgo, nuestra primera parada.

A la entrada de la población hay un parque tranquilo, allí paramos para ver dónde dormir y tomar nuestra primera cerveza alemana. Y en esas estábamos, sentados en la cabina, cuando un coche se para a nuestro lado.

– ¿Sois españoles?

Calles de Friburgo en Alemania
Callejeando por Friburgo

Nos pregunta con gesto simpático y risueño un hombre de unos 65 años más o menos. Nos cuenta que ha trabajado y viajado mucho por España y que le encanta nuestro país y sus costumbres.

Nos pide ver la furgoneta, le enseñamos nuestra reciente obra de camperización y al hombre le encanta, hasta que en un determinado momento me pregunta:

– ¿Dónde guardas la sangría? -y suelta una carcajada-

El tipo es una chispa. Y no será la excepción puesto que esperábamos un carácter más cerrado de los alemanes y nos encontramos justo lo contrario. Charlamos un poco más y el hombre sube a su coche y se marcha.

Centro de Friburgo en Alemania
Impresionante centro de Friburgo ¿no?

Apenas 10 minutos después aparece de nuevo y nos trae una cajita.

– Es un pequeño detalle de bienvenida a Alemania. -nos dice mientras nos la entrega-

Dentro nos encontramos un llavero de metal muy chulo que ya forma parte de nuestro mini museo del viaje.

Y por donde vino se fue de nuevo. Entramos con buen pie en Alemania.

Triberg, cuna de los relojes de cuco

Tras pasar un par de días en Friburgo enfilamos el chato morro de La Vane con destino a la Selva Negra. No vamos a poder recorrerla como es debido porque los tiempos para llegar a Cabo Norte son los que son, pero lo de los relojes de cuco caía sí o sí.

Triberg, cuna de los relojes de cuco
Triberg, en la Selva Negra, es la cuna de los relojes de cuco

Vamos atentos a los pequeños tirones que la furgoneta da de tanto en tanto al iniciar la marcha. Pensamos que es algo de carburación. Pero nunca lo sabremos porque le pegamos tal tute por las montañas de la Selva Negra que desde ahí fue fina todo el resto del viaje.

En Triberg encontramos un Park4Night genial. Hierba, río cerca y apenas a 5 minutos paseando del centro del pueblo.

Calles de Triberg en Alemania
De noche el aspecto mejora aún más en Triberg

¿Aspecto? El esperado. Todo “muy cuco” (perdón, era el chiste fácil). Escaparates llenos de relojes, adornos navideños de cristal y comercios orientados exclusivamente al turista. No es lo que nos gusta, pero de vez en cuando lo disfrutas con alegría.

Eso sí. A las 5 de la tarde no queda ni el tato por las calles. Todo cerrado. Incluso los parques por los que pagas entrada (5€) dejan sus puertas abiertas y de libre acceso. Igual que en España vamos.

Aún así nos sigue encantando Alemania.

Nos esperan en Múnich

Un cliente-amigo, que trabaja y vive en Múnich, nos invita a probar unas deliciosas salchichas y degustar unas cervezas en uno de los lugares con más encanto de la ciudad. Así que para allá vamos.

Nos instalamos en los Jardines Ingleses. Enorme parque a las afueras de la ciudad con 400 hectáreas de caminos, espacios y naturaleza. Estamos aparcados junto a un viejo Volkswagen Golf con más años que las sandalias del pescador y una especie de camión pequeño con una caravana montada en la parte de atrás.

Jardines Ingleses en Múnich
Aparcados junto a la casa rodante de la profesora, una caravana sobre un Volkswagen

Parece abandonado, pero no. Ambos vehículos son de una profesora que no puede pagarse un piso de alquiler en Múnich y vive en su camión-caravana, usando el coche para los desplazamientos.

Ayuntamiento de Múnich
Interior del Ayuntamiento de Múnich, de libre acceso a los ciudadanos

Cuando quedamos con nuestro amigo, Fernando, corroboramos lo que nos cuenta la maestra. Él es ingeniero de automoción y vive con su mujer, farmacéutica, en un apartamento de unos 52 metros cuadrados por los que paga la friolera de ¡¡¡1.800 EUROS AL MES!!!

Pagoda en los Jardines Ingleses de Múnich
Los Jardines Ingleses de Múnich tienen miles de rincones, uno de ellos con esta pagoda

No he visto más cochazos por metro cuadrado que en Múnich, ahí hay perras nómadas. Muchas.

Otra cosa que nos llamó la atención en Alemania fue la amabilidad de la Policía. Estuvimos en Múnich tres noches, por las mañanas pasaba la Policía a caballo y siempre nos saludaban con una sonrisa y un buenos días. Igual que en España.

Marienplatz en Múnich
Impresionante pasear por la Marienplatz de Múnich

También nos gustó que edificios como el ayuntamiento están abiertos al libre acceso de los ciudadanos, podías curiosear todos los rincones y meterte por todas partes.

Se nos hace tarde, debemos seguir viaje. Berlin nos espera.

Berlín

A pesar de estar en plena ciudad, junto a un edificio oficial y tan solo 20 minutos de la Puerta de Brandeburgo no tuvimos ningún problema.

Aparcados en Berlín
Aparcados en plena ciudad de Berlín sin problemas

En Alemania no hay tantas restricciones para aquellos que viajamos de manera distinta. Es un alivio.

Checkpoint Charlie en Berlín
Checkpoint Charlie justo antes de caer una tormenta de las gordas

Nos paseamos por la ciudad, el clásico Checkpoint Charlie, el impresionante parque Monumento del Holocausto, la Puerta de Brandeburgo. Y por supuesto el muro que separó a las dos alemanias.

Monumento del Holocausto en Berlín
Si vas a Berlín deberías pasarte por el Monumento del Holocausto, impresiona

Nos impresionó la ciudad y su pulso de vida. Apuntamos Berlín para una próxima visita con más tiempo para explorar todos sus rincones. Debíamos seguir subiendo dirección norte.

Puerta de Brandeburgo en Berlín
La Puerta de Brandeburgo, qué puedo decir…

Frankfurt, ducha, ola de calor y cumpleaños

Vimos a los alemanes flipar en colores. En España estamos más acostumbrados a las olas de calor, pero lo que pasó en Frankfurt a finales de julio fue el no va más para los germanos, Alemania flipaba. Os cuento.

Al llegar, por la tarde, avisamos a un forero de Forocoches que nos abre las puertas de su casa para cedernos una ducha. Estamos agotados del calor y la ducha nos viene de lujo. Después nos lleva a orillas del río Meno y paseamos por la zona.

Aparcados en Frankfurt en plena ola de calor
Parados 3 días en Frankfurt por culpa de una ola de calor, aquí a 42ºC

Nos cuenta sus aventuras y desventuras en Alemania. Poco le queda de estancia allí puesto que ha hecho inversiones en el sudeste asiático y marcha para allá en breve. Esperamos Rodrigo que te vaya todo de lujo. Mil gracias por la ducha y el paseo.

Para dormir elegimos un pequeño parque apartado de la ciudad, junto a unos huertos urbanos. El calor es insoportable. Por las noches, estuvimos 3 noches allí, no hay narices de meterse en la cama hasta las 2 o las 3 de la madrugada. La Policía pasa de vez en cuando, sin problema.

Centro de Frankfurt
Paseando por el centro histórico de Frankfurt

Alcanzamos 42ºC. En Alemania no recordaban haber vivido nunca semejantes temperaturas. Nosotros apenas nos movemos, pasamos el día a la sombra bebiendo agua y alguna cerveza fresca del supermercado Rewe que tenemos a unos 10 minutos a pie.

Teatro Ópera de Frankfurt
Imagen del Teatro Ópera de Frankfurt

Llega el 26 de julio y celebramos el cumpleaños de Cristina. Calor a tope y cervezas frías. Vamos a esperar un día más, que ya anuncian bajada de temperaturas, y enfilar a nuestro último destino en Alemania. Ya se otea Dinamarca en el horizonte.

Hamburgo, ciudad el pecado

Nos encantó Hamburgo. Disfrutamos de su barrio rojo, Sankt Pauli, ambientazo brutal, con unas cervezas SteamPunk del Lidl en la mano y curioseando todos y cada uno de sus rincones.

Otra sensación recomendable es usar el paso subterráneo que hay por debajo del río Elba. Casi medio kilómetro de túnel perfectamente alicatado y mantenido. Paseo por la orilla del río, tomar algo mientras atardece y para la furgoneta a dormir.

Aparcados en Hamburgo
Aparcados en Hamburgo

Las temperaturas se han suavizado y ya se puede descansar con normalidad.

Nos llama la atención una autocaravana que ha aparcado a nuestro lado, con matricula de China. Están dando la vuelta a Europa con ella. Es una familia China, padres y dos niños. Nos saludamos en un inglés bastante torpe por ambas partes.

Otra cosa curiosa nos pasa al día siguiente. Toca colada y tenemos ubicada una lavandería de monedas en la ciudad, así que preparamos la bolsa y a caminar. Vamos caminando a todas partes.

Ayuntamiento de Hamburgo
Pintaza del Ayuntamiento de Hamburgo

Al entrar nos encontramos con una lavandería atípica, al menos para nosotros, puesto que todas las lavadoras y secadoras son domésticas. Las cuento y hay 20 lavadoras en dos hileras de 10 cada una. Secadoras hay 10 unidades.

Intento entender cómo funciona el tema de la dosis de detergente, que debes comprar aparte poniendo un vaso de plástico en una máquina que te lo llena. Luego lo pones en la lavadora y a funcionar.

Calles de Hamburgo
Calles junto al río Elba en Hamburgo

Un buen hombre se da cuenta de que no nos enteramos de , ve que somos extranjeros y nos habla en inglés, nos explica la película y tras lograr hacer funcionar todo nos vamos a comprar algo para comer y tomar un café.

También comenzamos lo que se convertiría ya en una larga y semi-peligrosa costumbre, visitar las estaciones de tren de las ciudades. Digo semi-peligrosa porque en las estaciones se junta un poco de lo mejor y peor de cada casa.

Bajada al túnel bajo el río Elba en Hamburgo
Bajada, a pie (también hay ascensor), al túnel que atraviesa el río Elba en Hamburgo

Esto alcanzaría su culmen en la de Zagreb, Croacia, donde salimos por patas directamente de la fauna que había allí reunida. Pero aún falta mucho para eso.

Con todo limpio y organizado nuestros ojos se ponen en Dinamarca. Allí nos esperan Marc y Alba, que estudian y trabajan allí. Una ducha gloriosa y un espacio común genial para trabajar.

Posiblemente Hamburgo es la ciudad que más nos gustó de las visitadas en Alemania.

Dinamarca, allá vamos.

3 comentarios en «Alemania, no es país para lentos»

  1. Me encanta leer vuestras crónicas de vida nómada, aunque haga ya un tiempecito. Y sé que me arrepentiré de no haber hecho yo lo propio, pero bueno, siempre me quedarán las fotos 😅

    Mi primer encuentro con una lavandería de ese tipo también fue épico 😂 en Lübeck justo antes de coger el ferry a Suecia. Al final conseguí poner dos lavadoras con una dosis de suavizante repartida y mi propio jabón de lavar a mano. Pero nunca es tarde para aprender! A la vuelta paramos en otra cerca de Hamburgo y ya estaba to «controlao» 😊

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    • Hola Sara… te respondemos ya inmersos en nuestra nueva aventura. En cuanto acabemos con la narración del viaje por Europa comenzaremos con esto. 😉

      Gracias por leer y por comentar.

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